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NF Staff

Recientemente, papás de familia y maestros en diferentes lugares de España se organizaron para fomentar que los niños no tengan un celular hasta que lleguen a la edad de 16 años. Y es que, aunque cada familia se encarga de poner reglas y lineamientos en su hogar, lo cierto es que sí hay consecuencias y riesgos cuando niños y preadolescentes utilizan dispositivos móviles.

Entre ellos que su uso –sobre todo cuando la exposición es de largas horas al día– daña su desarrollo y puede provocarles problemas de conducta, altera su ciclo del sueño y genera ansiedad (y/o depresión en algunos casos), tal como apuntaron especialistas del Instituto Nacional de Salud Mental (INSM) de Perú.

Mientras que la UNICEF advirtió que la exposición prolongada a pantallas en los bebés y niños afecta su capacidad de concentración, aprendizaje, empatía y el control de impulsos (y de la frustración), lo que también repercute en sus habilidades de interacción social.

No sólo eso, de acuerdo al Chicco Research Center, también puede provocarles problemas de la vista, fomentar el sedentarismo y problemas en su desarrollo cerebral (área de lenguaje, por ejemplo).

Así que si se toma en cuenta la opinión de especialistas, se intuye que es mejor “retrasar” lo más que se pueda la exposición a las pantallas y el uso de dispositivos móviles en los pequeños. Ojo, los gadgets también pueden ser interactivos y didácticos para ellos, y una vez más grandes, ser una herramienta de comunicación y contacto directo con sus padres cuando salen de casa o con amigos y demás círculos sociales.

La clave está en: ESTAR. Sí, cuando el papá y/o la mamá se involucra en la manera en que los menores de edad usan los dispositivos, éstos llevan un control y pueden inclusive ser un medio de convivencia y diversión.

Con medida y supervisión, también se evita que los niños y adolescentes se expongan a riesgos y peligros que hay Internet, como el grooming, la pornografía infantil, violencia, acoso, material que los haga exhibirse dañando su dignidad e integridad, material no apto para su edad, entre otros.

En el portal del Chicco Research Center (en donde se unen expertos y padres de familia), se establece que para protegerlos, los padres pueden hacer lo siguiente: Supervisar su uso, ya que “es muy importante conocer los contenidos a los que están expuestos tus hijos y cuidar el tiempo frente a la pantalla. Se recomienda entre media hora y una hora al día para niños de 2 a 5 años y una hora para niños mayores con descansos de 20 segundos cada 20 minutos”.

Poner filtros y configurar el brillo, “para reducir la fatiga visual y evitar el riesgo de muerte celular en las retinas, coloca filtros protectores en las pantallas a las que están expuestos tus hijos”.

También recomiendan que sean más las actividades recreativas en su día a día, que el tiempo que pasan sentados viendo un iPad o celular. Lo mismo que sucedía con la televisión en generaciones pasadas y/o con los videojuegos. Sin embargo, la facilidad de un celular hace que hasta en los lugares de convivencia familiar, se le proporcione a un niño un iPad o teléfono móvil, con el fin de tenerlo “en paz”, como pasa en los restaurantes, por ejemplo.

A la vez, en el Chicco Research Center sugieren que se realicen actividades de lenguaje y aprendizaje, como lo serían las actividades cognitivas en familia, “la lectura de libros, aprender canciones o tener conversaciones, harán que tus hijos pasen un buen rato y además favorecen al desarrollo de sus capacidades lingüísticas y comprensión lectora”.

Uso responsable de la tecnología

Así como en diversas ciudades de España, padres y madres de familia se aliaron para retrasar el uso de celulares hasta que los menores cumplan 16 años, en redes sociales de otras partes del mundo se unieron a esta moción.

Y es que alegan que un niño de 12 años no está preparado y que se requiere de educación para el uso responsable de la tecnología, antes de que sea demasiado tarde.

En un informe divulgado por Common Sense Media se puntualiza que en países como Estados Unidos, más de la mitad de los niños ya tienen su smartphone, cuando apenas y han llegado a los 11 años.

También hay que tomar en cuenta que la gran mayoría tiene acceso a gadgets, sean teléfonos inteligentes propios o si los padres les prestan uno (o les proporcionan una tablet).

Por lo que muchos papás de familia (y usuarios) se pronunciaron diciendo que es imprescindible que en escuelas y entornos que frecuenten los pequeños, no se les discrimine o presione a los que no cuenten con un dispositivo hasta cierta edad.

Como dice la blogger Mayra Pazmiño Castro, “Mamá con Datos”, quien trata temas de crianza digital, los niños sin teléfono a los 12 años no se conviertan en los raros de la clase. 

Es fundamental tratar la gestión de la presión social (digital) desde las escuelas y respetar lo que cada padre de familia decida para sus hijos, tomando en cuenta beneficios y riesgos, buscando un equilibrio saludable entre la infancia y el papel de la tecnología en ella.

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