Cantar es de las actividades más saludables que hay… además es de las más sencillas, puedes cantar mientras realizas diversas actividades como manejar, pintar y/o cocinar.

Es un ejercicio de comunicación, arte, pasión, sentidos y hasta puede ser terapéutico, pues forma parte de tratamientos para diversas enfermedades.

Además, es altamente estimulante para el desarrollo del cerebro de los niños. La psicoterapeuta Gertraud Berka-Schmid inclusive considera que prohibirle a los pequeños cantar es privarlos de su capacidad de ser “más humanos”. Y dice que el canto inyecta vitalidad al corazón, mejora la digestión, la respuesta del sistema inmune y beneficia la respiración.

Cantar disminuye los niveles de estrés, relaja al cuerpo y de acuerdo a expertos del Hospital Royal Devon de Exeter, combate trastornos del sueño y refuerza las defensas del organismo.

No solamente eso, cantar también brinda sentido de pertenencia y ayuda que los seres humanos sean más sociables, mejorando su autoestima y estado de ánimo, según un estudio a cargo de Bjorn Vickhoff y su equipo de la Academia Sahlgrenska de la Universidad de Gotemburgo, Suecia.

Vickhoff señaló en la BBC que “cuando estás cantando, lo haces con el aire cuando exhalas y tus pulsaciones bajan. Y entre las frases tienes que inhalar, y el pulso sube (…) si esto es así, entonces los latidos del corazón deberían seguir la estructura de la canción o de las frases”. Esto fue lo que midió el estudio y lo que comprobaron sus resultados, “nuestra hipótesis es que la canción regula la respiración, ya que se exhala durante las frases y se inhala entre ellas”.

Por lo que esta actividad te pondrá de buen humor y será una inyección de salud para tu organismo, qué mejor manera de ponerla en práctica que en familia, fomentando la convivencia y el bienestar de quienes más quieres.

Pequeños cantores

La voz está considerada el primer instrumento musical con el que entra en contacto un pequeño. En una investigación de la Universidad de Munster y el Departamento de Salud Pública de Alemania, donde se contó con la participación de 500 kinders, se estableció que el 88 por ciento de los niños que cantaban, con frecuencia estaban preparados para la escolarización tradicional, mientras que un 44 por ciento no lo estaba, cantidad que formaba parte de centros educativos en los que se cantaba poco.

En esta investigación también se demostró que cantar y jugar es un estímulo directo para los niños, a nivel físico, mental y social, pues se presentó maduración del cerebro y en el desarrollo del habla.

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