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Papá y mamá son un equipo de trabajo que diariamente busca lo mejor para sus hijos y la dinámica que se lleva en cada hogar corresponde a la forma en que se pongan de acuerdo para la crianza y educación de los mismos.

En algunas casas, esa dinámica tiene que tener especial atención de los padres porque la familia está compuesta por dos generaciones. Sí, hay juguetes y horarios de colegio por un lado y por otro adolescencia, permisos y salidas por la noche.

¿Cómo hacerle para educar a dos generaciones al mismo tiempo? La respuesta es con equilibrio, balance y dedicación.

Primero, los papás deben estar conscientes de que cada hijo es diferente, con su personalidad y su carácter. Y segundo, de que no hay una manera de criar y educar específica, pero sí maneras en las que se pueden formar a los hijos, sobre todo cuando hay ocasiones en la que éstos se llevan hasta 10 años entre sí.

Tan sencillo como el vocabulario, aunque papá y mamá siempre les hablarán de igual forma a sus hijos, lo cierto es que un niño de cinco años no comprenderá algunos términos o situaciones como lo podría hacer el de 15.

Un factor común es la comunicación abierta, tanto el niño como el adolescente deben sentir que sus padres los escuchan con atención y que están para ellos. Además, es importante transmitirles la seguridad y confianza de que puedan expresar sus ideas y emociones.

La sensibilidad de los niños los puede volver vulnerables, mientras que a los adolescentes también serán muy endebles a las reacciones de los padres. Toma en cuenta que el niño está en pleno crecimiento y el joven en mero desarrollo.

 

Toma nota

 

Dentro de una familia en la que hay hijos de distintas edades o que entre sí hay muchos años de diferencia, las emociones son variables y eso puede ocasionar tensión entre padres e hijos, así como entre los hermanos. Expertos en psicología familiar y de la American Academy of Pediatrics aconsejan que la paternidad y la maternidad están en constante evolución, los papás también van aprendiendo conforme los hijos van creciendo y madurando. Si en casa ese proceso se ve en hijos de dos generaciones, el desarrollo es simultáneo y enriquecedor, pero a la vez retador.

Al momento de poner en práctica un ejercicio de disciplina es fundamental tener cuidado con las formas y la manifestación de la autoridad, ya que un pequeño y un joven no cuentan con la misma recepción de la información que proviene de las palabras, los gestos de los adultos.

A su vez, los expertos de la American Academy of Pediatrics señalan que utilizar la culpa nunca debe ser un medio para disciplinar, ni siquiera cuando se trata de un adolescente rebelde y sobre todo porque los niños son como esponjas que absorben toda la información que reciben a su alrededor. Nunca castigar cuando las emociones como el enojo están a tope y las soluciones a corto plazo son otras de sus soluciones.

 

Educarlos por igual

 

Sean niños o jóvenes, los padres son los maestros principales en la vida de sus hijos. Algunas recomendaciones para su formación son:

 

  • Ten paciencia, no importa la edad que tengan, ésta es clave para que los comprendas y les transmitas confianza y seguridad.
  • Predica con el ejemplo, niños y jóvenes tienden a imitar a sus padres y su conducta dependerá de lo que vean en tu comportamiento.
  • Hay reglas para toda la familia, pero los roles y las tareas diarias para formar hábitos varían respecto a la edad y la etapa que esté viviendo cada hijo.
  • De preferencia evita la distinción o la comparación innecesaria, a reserva de que se trate de competencia sana y motivación para ser mejor.
  • Dejar a los hijos experimentar y equivocarse los hará madurar (y también a los padres), sin importar su edad.
  • Como en todos los aspectos referentes a la paternidad, hablar con otros padres y compartir las experiencias y anécdotas es una forma de apoyo y retroalimentación.

 

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