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La planeación y desarrollo de proyectos de mejora continua en las organizaciones actuales es una práctica común. Muchas empresas, en un afán por mejorar su situación, deciden replantearse la forma en la que el trabajo está siendo realizado en la organización.

De este modo, se plantea un proceso de cambio que abarca todas las actividades para que se adopten nuevas actitudes, nuevas tecnologías y nuevas formas de hacer negocios.

Saber por qué cambiar, cuándo cambiar y hacia dónde cambiar se presenta reiteradamente como una demanda para los líderes no sólo empresariales sino de cualquier organización. Lo primero que tenemos que observar es cuál es la situación actual y cuál es la situación deseada o futura.

El conocer dónde estamos y dónde queremos estar, constituye un insumo inicial en la planeación e implementación del cambio, porque de ello dependen las acciones o tareas a emprender. Ahora bien, todo proceso de cambio involucra al menos cinco etapas: Diagnóstico, Plan de acción, Implementación, Seguimiento y Evaluación.

La familia, que en esencia es una organización, también necesita de prácticas administrativas para el cambio. Esto implica que los matrimonios experimentan por un proceso con altas y bajas, riesgos y oportunidades, aprendizajes y decisiones críticas.

La realidad actual es muy demandante y complicada si analizamos la presión laboral, la económica, la realidad política, cultural, social, tecnológica y ambiental.

Cada familia posee un historial de logros y retos, de cambios para mejorar, de manejo de conflictos, de toma de decisiones, de solución de problemas, de trabajo en equipo, de comunicación efectiva, etc.

Recuerdo bien la familia de un buen amigo de Preparatoria cuyo padre –hace muchos años–  tenía la costumbre de platicar y escuchar a sus hijos en largas caminatas que tomaban después de la cena. Cada noche elegía a alguno de ellos y ambos caminaban por el vecindario 45 minutos mientras conversaban animadamente.

Padre e hijo compartían las preocupaciones, logros y asuntos personales, analizaban posibles soluciones o cambios… yo lo percibía como una reunión espontánea.

La comunicación en dicha familia tenía la peculiaridad de ser abierta, rotativa y ambulante. En otras palabras: contaban con un método para conocer cómo vamos y para administrar los cambios de mejora en términos de dialogar, analizar las necesidades y expectativas de cada miembro.

En este orden de ideas, existen planes y proyectos familiares muy variados, los hay de naturaleza financiera, educativa, recreativa, formativa y socio emocional.

La familia es una comunidad de aprendizaje y socialización y en situaciones críticas puede actuar como un equipo integrado.

Algunas preguntas que los padres podrían formular en este sentido son:

DIAGNÓSTICO

  • ¿Dónde estamos como familia y dónde deseamos estar?
  • ¿Qué aspectos demandan mayor compromiso de cambio? (las finanzas, la educación de los hijos, la comunicación de pareja, la salud, el apoyo emocional, etc)
  • ¿Cuáles son los retos como familia?
  • ¿Qué debemos cambiar o mejorar y porqué?

PLAN DE ACCIÓN

  • ¿Qué caminos posibles convendría explorar?
  • ¿Quiénes y cuándo deben involucrarse?
  • ¿Quiénes de los miembros de la familia o personas ajenas conocen más de las posibles soluciones a los problemas y retos?
  • ¿Es posible contar con un plan de acción a mediano y largo plazo?

IMPLEMENTACIÓN Y SEGUIMIENTO

  • ¿Cómo vamos respecto a lo planeado?
  • ¿Cuáles son los imprevistos y que cambios efectuar?

EVALUACIÓN

  • ¿Cómo sabremos que vamos bien en nuestro plan de acción?
  • ¿Estamos satisfechos con los resultados obtenidos?
  • ¿Qué aprendimos de este proceso?
  • ¿Qué actitudes nuevas hay que adoptar?

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