El trabajo es un reflejo de quienes somos, de cómo está la situación en casa y de cómo nos sentimos. Es una relación directa e intrínseca que no puede disolverse.

Por ello, cuando hay un problema personal y/o familiar, la situación se traslada al área laboral y afecta el desempeño del empleado, así como su salud.

Equilibrar la vida personal-familiar de la profesional también evita que la balanza se cargue hacia uno de ambos polos. Como bien dicen, “nada con exceso, todo con medida” y eso aplica para todos nosotros.

Cuando se presenta una situación en la que la persona trabaja excesivamente comienza un círculo vicioso en que se deteriora su salud debido a los altos niveles de estrés y se siente fatigado, agotado, desalentado y no tiene interés por asuntos de la vida cotidiana. Inclusive aumenta el riesgo de desarrollar depresión.

Aunado a la falta de sueño, también aparece la frustración y problemas físicos derivados de trabajar durante largas jornadas.

Por otro lado, cuando la personas tiene hábitos y una dinámica de ocio y sedentarismo en exceso, comienza a tener falta de atención a sus obligaciones y responsabilidades, negligencia, poca productividad y rendimiento y lleva sus asuntos personales al área laboral.

Por estas razones es importante que las personas tengamos muy en claro nuestras prioridades y convicciones y seamos coherentes, ordenados y dedicados, cuidando que la balanza no se cargue hacia cierto lado, sino que se equilibre.

InFamilia por la sociedad

Para lograr el equilibrio no solamente es necesario la disposición de uno mismo y el apoyo de la familia, también el papel de las empresas es fundamental. En México, hemos avanzado en este rubro, pero aún falta un largo camino que recorrer para que las compañías y condiciones laborales sean accesibles y “familiarmente responsables”.

En este tema destacan los planes, programas y el esfuerzo del Instituto Municipal de la Familia de San Pedro, Garza García, Nuevo León, InFamilia.

¿Sabías que el 80 por ciento de las personas que renuncian a su empleo en México corresponde a mujeres que lo hacen para atender a sus hijos?

Contrario a generaciones anteriores, hoy es cada vez más común ver hogares en los que ambos padres trabajan y por ello los planes y jornadas de las empresas deben ser flexibles para evitar que sigan en aumento tendencias como la de los “Niños llave”, la cual se distingue por casas en las que los pequeños llevan consigo (en el cuello, por lo general) la llave de su hogar, ya que ambos papás están ausentes durante todo el día. Estos niños pasan todo el día solos, expuestos a diversos peligros y riesgos.

De acuerdo a expertos, los “Niños llave” tienen más propensión a la delincuencia, problemas de adicciones, alimentación y comportamiento.

Por ello, InFamilia ha puesto en práctica una labor y programas para que las empresas se conviertan en Centros de Trabajo Familiarmente Responsables. Esta capacitación y certificación tiene como objetivo “fomentar prácticas para fortalecer la cultura del Balance Trabajo-Familia en los centros de trabajo”.

Su finalidad es sensibilizar y alentar a la participación ciudadana, acompañando a las empresas en los retos actuales para formar agentes de cambio y que sean multiplicadores por una mejor sociedad.

Tips para el equilibrio

No es imposible y sí puede conllevar retos, pero balancear familia y trabajo es uno de los secretos para la plenitud. Además, cuando hay felicidad y satisfacción en el hogar, también lo habrá en el área laboral, dando como resultado empleados con mayor productividad, eficacia y bienestar. 

Te presentamos consejos clave para equilibrar la vida familiar y laboral:

  1. Tener en claro nuestras prioridades para no descuidar uno u otro, encontrar la dinámica laboral que más convenga para el estilo de vida de la pareja y/o familia.
  2. Establecer metas fijas y planes para concretarlas, ya sean objetivos personales o profesionales, el desempeño en la empresa será un reflejo del esfuerzo que se realiza para estar en paz en el ámbito familiar.
  3. Poner de su parte para que papá o mamá (o ambos, en el caso de que ambos trabajen) puedan establecer rutinas que conlleven un buen ambiente familiar. Y para las empresas, otorgar flexibilidad y planes que incluyan y beneficien a las familias de sus empleados.
  4. Equilibrar los factores humanos-familiares, económicos, laborales y de salud, de la mano de los colaboradores y trabajadores.
  5. Hablar y escuchar a la pareja, siempre siendo claros y transparentes para formar un equipo que sustente a la familia, sobre todo si ambos cónyuges trabajan. Cada pareja y familia tiene su rutina y estilo de vida.

 

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