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Duele hasta el fondo del alma y pareciera que ya nada será igual en la familia. La pérdida de un ser querido es un duro golpe, difícil de superar con facilidad, que se traduce en esfuerzos desmedidos para salir adelante.

Hablar y superar la muerte de un ser amado es triste y desgarrador tanto para niños como adultos. Y en la víspera de Navidad se puede convertir en un lastimoso pesar.

Hablar de la muerte con los hijos es difícil, pero sumamente clave para que la pérdida no provoque distanciamientos o se desarrollen problemas emocionales y mentales en la familia, tales como casos de depresión.

La familia es la mejor medicina y es la salida hacia sobrellevar el duelo y superar la muerte.

La directora de la Asociación de Ayuda a Enfermos Graves y Personas en Duelo (Alaia), Marta Fernández, dice que “cuando se ha sufrido la pérdida de alguien querido, la Navidad puede provocar un tremendo vacío y mucho dolor por la ausencia de esa persona que nos ha dejado. Incluso mucho antes de que lleguen estas fiestas, las personas ya empiezan a temerlas, a preguntarse cómo van a poder con ellas, a desear que pasen lo antes posible”.

Hay casos en los que algunas personas se encierran en sí mismas y prefieren evitar la convivencia y las reuniones de la época. Las heridas se sanan con tiempo pero pueden cicatrizar de mejor manera si se está acompañado.

Tanto Fernández como la psicóloga Dulce Camacho dan a conocer que si aún no se tiene la fuerza necesaria para enfrentar la ausencia del familiar en las fiestas, se puede llevar a cabo una reunión previa para compartir los sentimientos que se atraviesan y exponer los miedos y necesidades, incluyendo a niños y adolescentes de la familia. “Hacerle saber a la familia extensa lo que se ha decidido, y lo que necesitan de ellos, para evitar así la falta de comprensión que suele haber entre los allegados a la hora de celebrar estas fiestas”. 

Paloma Rosado, experta en Counseling y Duelo, también coincide con la idea de incluir a los niños y adolescentes para que comprendan la muerte y puedan llevar el duelo a su manera, “la actitud de la familia ante la situación es un espejo en el que el niño se mira. Él siente la inquietud y el malestar de los padres y los más pequeños lo registran como peligro y riesgo de abandono”.

Además, se les debe permitir vivir esta época tradicional y familiar a los pequeños, que a la vez son el impulso de los padres para dar ese duro paso hacia adelante.

Las penas en familia son menos y cuando se pierde a uno de los integrantes de la misma, es momento de unirse, apoyarse y juntos sobrellevar el duelo. Psicólogos aconsejan que, además de ayuda profesional (para casos que así lo requieran), lleven a cabo los siguientes pasos:

 

  1. Recordar y hablar sobre la persona difunta, de manera positiva
  2. Involucrar a los hijos –aunque sean niños– en la comunicación de las emociones y sentimientos
  3. Dejarse ayudar y apoyar. Cerrarse hará más doloroso el proceso de sanación emocional
  4. Llorar y expresar lo que se siente, con quienes se tienen alrededor
  5. Llevar a cabo actividades recreativas que aumenten la energía y las ganas de mantenerse ocupado

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