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Hombres y mujeres por igual están viviendo los estragos de la pandemia por el Covid-19, pero ellas están siendo afectadas por consecuencias como violencia intrafamiliar, además de que representan al 70 por ciento de los trabajadores de la salud.

Me impresionó escuchar esta frase en la conferencia “Impacto Covid-19 en la nueva normalidad” que compartimos el Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer (CEFIM) y la Mayo Clinic, y que fue impartida por la Doctora Carla Venegas-Borsellino. 

Los datos aportados por la Doctora fueron muy interesantes. La distribución de la infección de coronavirus por género es similar: 45 por ciento en las mujeres y 55 por ciento en hombres. Al hablar del difícil tema de la mortalidad, dos terceras partes la han sufrido los hombres y una cuarta parte las mujeres. Algunas razones pueden ser la genética y los patrones de comportamiento. 

Sin embargo, aunque el número de mujeres infectadas y que han fallecido es menor al de los hombres, podemos afirmar que éstas están siendo más afectadas.

Tanto las Naciones Unidas como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han hecho hincapié en esta realidad: “las mujeres ganan menos, mantienen trabajos menos seguros, tienen más probabilidad de ser empleadas en el sector informal con menos acceso a las protecciones sociales y muchas de estas mujeres son madres solteras”.

Estas realidades las conocemos desde hace tiempo, pero el confinamiento del Covid-19 las ha acentuado e incluso provocará un retroceso en la vida de muchas de ellas, lo cual ha sucedido en otras pandemias. 

Cabe mencionar que además de las féminas, también se han visto duramente afectados los grupos minoritarios.

No pretendo con esto afirmar que los hombres no están viviendo y sufriendo las consecuencias de esta pandemia que nos ha confinado durante meses. Pero hoy me quiero concentrar en las afectaciones al género femenino.

Repercusiones hacia las mujeres

  • Servicios de salud: se ha visto limitado el acceso a servicios en temas de prevención, maternidad y servicios ginecológicos, tanto para niñas como para mujeres. 
  • Las mamás han acudido menos a las revisiones médicas y administración de vacunas de sus hijos, para recién nacidos, así como para infantes.
  • El 70 por ciento de los trabajadores de la salud a nivel mundial corresponde a mujeres: doctoras, enfermeras, terapistas y asistentes en respiración; además de aquellas que llevan a cabo las labores de limpieza en los centros médicos o que forman parte del servicio de cocina.
  • Las mujeres tienen 1.8 veces más probabilidad de ser despedidas de su trabajo que los hombres.
  • Incremento del trabajo no remunerado: cuidado de los niños y otros miembros de la familia.

Todo se trasladó al hogar

Un tema primordial a reflexionar con ustedes lo encontré claramente definido en el artículo publicado por Shelley Correll, profesora en Sociología de la Universidad de Stanford, que nos dice: “por primera vez en la historia moderna, tres de nuestras instituciones esenciales: trabajo, escuela y convivencia familiar, están sucediendo en un solo lugar: nuestro hogar.  Este cambio está teniendo un efecto adverso y fuerte en la mujer”.

Nos encontramos con una gran cantidad de mujeres que está trabajando desde casa, supervisando que uno o varios hijos estén atentos a sus deberes escolares y realizando las labores propias del hogar. 

¡Y qué decir de la violencia familiar!  El incremento de las agresiones hacia mujeres durante esta pandemia ha sido dramático. Tan solo durante el mes de mayo las llamadas a centro de ayuda en nuestro país se incrementaron en un 31 por ciento. ¡No hay justificación alguna para un acto de violencia, es una realidad que no puede continuar!

En lo personal, estos meses de confinamiento me han llevado a reflexionar a fondo sobre estos temas, porque como bien se ha dicho: estamos todos bajo la misma tormenta, pero no en el mismo barco. Debemos luchar porque estas diferencias de género y de minorías desaparezcan de nuestra sociedad. Todos somos iguales por el solo hecho de ser personas, con los mismos derechos y las mismas responsabilidades.  

Esta pandemia nos ha traído grandes aprendizajes: que la salud es frágil y que no depende totalmente de nosotros, que lo que vale la pena en esta vida son las relaciones personales y familiares, que podemos vivir con muy pocas cosas materiales pero, sobretodo, que debemos ser solidarios unos con otros para lograr que este mundo sea un mejor lugar para vivir y convivir.

Te dejo con la siguiente frase: “Covid-19 no es solo un desafío para los sistemas de salud mundiales, sino también una prueba de nuestro espíritu. La recuperación debe conducir a un mundo más igualitario que sea más resistente a futuras crisis” (Naciones Unidas, abril 20, 2020).

 
Lucía Legorreta de Cervantes 
Presidenta Nacional del Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer (CEFIM)
www.lucialegorreta.com
cervantes.lucia@gmail.com
Facebook: @lucia.legorreta.oficial

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