La presión social de alcanzar la felicidad por medio del éxito para una mujer, hace muy difícil escoger entre lo que ella realmente quiere y desea. 

¿Cómo puede una mujer saber si está en el camino a ser feliz? Gabriela Carrillo, mercadóloga y asesora en educación familiar nos comparte 3 indicadores de una mujer libre y feliz. 

UNA MUJER FELIZ NO NECESARIAMENTE TIENE ÉXITO PROFESIONAL

Nuria Chinchilla, Directora del Centro Internacional de Trabajo y Familia en Madrid, dice que “una persona realizada, es aquella que, a pesar de no haber logrado en su vida los resultados visibles asociados a su reconocimiento externo, es consciente de que su sistema de valores y su vida afectiva son sólidos y están vivos. Es feliz y vive en paz consigo misma. 

Lo importante es que cuente con valores sólidos como su familia, integridad, responsabilidad, servicio o cualquier valor que haya priorizado y lo haga parte de su vida. 

UNA MUJER FELIZ ES LIBRE

Entre menos cosas la mujer necesite o le “aten”más libre será.

La familia no ata, porque ayuda a la realización de la mujer, con ella ejerce su feminidad, siendo madre, hermana y amiga. 

En la familia se aprende a amar, comunicarse y tener comunión con otras personas que se aceptan por lo que son, no por lo que han logrado. 

UNA MUJER FELIZ ES ABIERTA

Abiertas a las dificultades y los imprevistos. No se alarman cuando las cosas no salen según lo planeado, ni se encierran en su punto de vista. 

Abiertas a todo, siempre y cuando no deje de ser ella misma o la empujen a realizar acciones que no vayan de acuerdo a sus valores y principios. 

Las mujeres tienen un gran potencial, sólo depende de ellas explotarlo. Ser felices es el camino por recorrer, desechando lo que durante el trayecto le impide ser ella misma, como sentimientos de inferioridad y fracaso. La mujer es libre cuando es ella misma, abierta a su feminidad y hacia lo que la haga ir cada vez más lejos. 

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