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Los seres humanos nunca dejamos de aprender… durante la edad escolar y universitaria, el aprendizaje se centra en lo académico, pero las enseñanzas que tenemos fuera de las aulas de clases también son fundamentales para nuestro desarrollo y para la formación de nuestra identidad y personalidad.

Por esta razón, inscribir a los hijos cocurriculares y tomar clases uno mismo es integralmente formativo y enriquecedor. 

Las actividades extraescolares son de gran ayuda para el desarrollo de niños y adolescentes, sobre todo las que están relacionadas con el deporte y la recreación.

Expertos en psicopedagogía recomiendan que chicos y grandes pasen tiempo al aire libre para liberar el estrés y darle una inyección de salud al organismo.

Las clases extraescolares son espacios para que los hijos descubran y desarrollen talentos innatos, de acuerdo al educador británico Ken Robinson.

Además, contar con clases fuera de las aulas mejora el rendimiento académico, dando pie  a un círculo virtuoso que puede combatir los grandes problemas que se derivan del sedentarismo.

Los momentos al aire libre promueven la comunicación, la convivencia y la unión familiar y entre amigos. Fomentan la empatía y la capacidad de solidaridad en los niños.

Actualmente, los niños y los adolescentes pasan gran parte de su día conectados al celular y a la computadora y esto repercute en su bienestar y desarrollo cognitivo, emocional, social y académico. Una investigación elaborada por Monitoring Future reveló que su autoestima se ve alterada y su felicidad aumenta cuando están menos tiempo en contacto con gadgets y más con otras personas y la naturaleza.

Al terminar la escuela y las tareas –o el trabajo– llega la hora de convivir, aprender y divertirse con actividades que resultan un beneficio en todos los sentidos.

Ken Robinson también indica que “todos tenemos una habilidad especial, pasiones y gustos que hacen que desempeñemos ciertas actividades de una manera excepcional, mucho mejor de lo que imaginamos. La causa del fracaso personal, es no descubrir tu talento y para ello es necesario conocer cuáles son tus habilidades”.

“Cuanto más rica sea la experiencia humana, tanto mayor será el material del que dispone la imaginación del niño. De aquí la conclusión pedagógica de la necesidad de ampliar la experiencia del niño si queremos proporcionarle base suficientemente sólida para su actividad creadora”, agrega el educador.

Beneficios fuera del salón

Las actividades al aire libre son un recurso para que los niños tengan mejor condición física, para que refuercen su sistema inmunológico y se prevengan enfermedades, desarrollen anticuerpos y disminuyan sus niveles de estrés.

Además, pueden poner en práctica la sana competencia y se impulsa a que estén motivados por dar lo mejor de sí, mientras se desarrollan habilidades que definen su personalidad.

Aprender fuera del salón de clases –y acompañado de los seres queridos y amistades– es crucial para que los pequeños adquieran mayor autonomía y sentido de responsabilidad.

Deportes, artes y más

Todo depende del gusto y las aptitudes de cada persona. Lo más enriquecedor es que en el hogar pueden variar los perfiles y personalidades, así la familia y sus integrantes comparten habilidades que los complementan.

Compartimos algunas opciones de actividades para tomar en cuenta y para incrementar los beneficios del desarrollo integral de la familia.

  • Practicar deportes y actividades recreativas
  • Estudiar un nuevo idioma y/ o tomar cursos de gastronomía
  • Planear excursiones a la montaña y/o picnics en un parque
  • Tomar clases de pintura, música, canto y otras artes
  • Darse un tiempo para la lectura y para aprender manualidades

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