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El vínculo que se forma entre padres e hijos es único e irrepetible. Los lazos que los unen van mucho más allá de tener una relación biológica, por lo que papá y mamá se convierten en los primeros maestros de los hijos, que les enseñan a ser quienes son, a vivir y descubrir la vida y a formar su propia identidad

También son los mejores amigos que pueden tener, ya que su nivel de confianza es puro e incondicional pero, sobre todo, el amor que se tienen es lo más fuerte que recibe un hijo por parte de sus padres. Lo que los hijos ven en papá y mamá lo imitarán y los hará ser quienes son, independientemente de lo que aprendan en la vida y con quienes tienen a su alrededor.

La mamá es crucial para la crianza de los hijos, con mayor razón cuando éstos están pequeños, prueba de ello es que comen de su alimento natural –la leche materna– desde que llegan al mundo. Por otro lado, el papá es la primera figura de un maestro que tienen los hijos, ya que es clave en su educación.

El modelo de un padre presente y comprometido le brinda estabilidad emocional a los niños desde que son bebés y les da la capacidad de formar vínculos a futuro.

 

Siempre presentes

 

La gran mayoría de los padres pasa parte del día fuera de casa, debido a las largas jornadas laborales, por ello cuando tienen oportunidad de compartir momentos con sus hijos, es imprescindible para su desarrollo integral, su confianza, seguridad y autoestima, que se procure tener tiempo de calidad, en el que la atención del padre esté completamente con el niño u adolescente.

Cuando la figura paterna está ausente, se presentan consecuencias que afectan psicológica y emocionalmente a los hijos.

En el caso de las niñas, estas consecuencias pueden alterar su vida adolescente e inclusive su despertar sexual. Cuando un padre se ausenta –o inclusive se llega al abandono– durante la infancia de su hija, se verá alterado el comportamiento de ésta respecto a los hombres que conocerá en la adolescencia y la vida adulta.

Collin Allen de Psychology Today dice que la vida sin un papá se traduce en problemas para una niña adolescente, “pues la ausencia del padre provoca que la joven comience a tener actividad sexual a edades tempranas y también aumenta el riesgo de embarazo adolescente”. Y con eso coinciden los resultado de un amplio estudio que realizaron expertos de la Universidad de Canterbury, en Nueva Zelanda.

Las niñas de papás que se fueron antes de que éstas nacieron o desde que estaban bebés y hasta que cumplieron cinco años, tenían ocho veces mayor riesgo de embarazarse en la adolescencia, en comparación con quienes vivieron con sus papás y fueron criadas en un hogar de amor y unidad.

En un país como México no es casualidad que se disparen los embarazos adolescentes, ya que hay miles de casos de abandono del padre. Las niñas en este país empiezan su vida sexual desde temprana edad, de hecho, la tasa de fecundidad en México es de 77 nacimientos por mil adolescentes de 15 a 19 años, por eso es el de mayor incidencia de embarazos adolescentes de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

El psicólogo Bruce Ellis indica en su trabajo de investigación y análisis, que la falta de la figura paterna en la vida de las niñas puede influir para que ellas tengan dificultad para crear lazos interpersonales estables con hombres, una vez que llegan a la adolescencia.

¿Cómo cambiar este panorama? Desde casa, con la presencia de la figura paterna, porque ésta es el equilibrio y el balance que necesitan los hijos respecto al rol de su madre. La influencia de papá es complementaria a la de mamá en la vida de los hijos y es el complemento perfecto porque las niñas y los niños necesitan ver una figura femenina y una masculina para su sano desarrollo sexual.

 

Ser padres comprometidos

 

En su libro “El rol del padre”, los investigadores Bill Doherty y Marta Erikson describen a la paternidad comprometida como aquella en la que el papá tiene sentimientos y una conducta responsables con su hijo, en la que emocionalmente está involucrado con el mismo, que físicamente está accesible y atento y que ejerce influencia en las decisiones que corresponden a la crianza y el desarrollo de los hijos que tenga.

Los expertos aluden a extensa evidencia científica que ha comprobado que los pequeños que están dentro de familias con padres comprometidos se distinguen por tener mayor capacidad cognitiva, por ser más empáticos con los demás y por tener mayor auto-control y disciplina.

Doherty y Erikson indican que la paternidad comprometida tiene gran influencia por factores como auto-confianza, motivación, habilidad y, claro, el apoyo de la madre al padre también es esencial para que éste se comprometa completamente en su rol dentro de la familia.

 

Disciplina y diversión

 

El rol del papá es clave para la autoridad y el cumplimiento de las reglas en casa, así como en la educación integral de los hijos. A su vez es una figura cuya interacción con los más pequeños del hogar se lleva a cabo a través del juego, la diversión y las actividades didácticas.

 

Papá junto con mamá

 

Para que dentro de la familia se viva una dinámica armónica y de paternidad –y maternidad– responsables, es necesario que papá y mamá formen un equipo y que su matrimonio sea próspero, pues ello se refleja directamente en el desempeño y la entrega que tienen hacia los hijos.

 

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