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La violencia intrafamiliar es hoy por hoy uno de los fenómenos sociales más preocupantes, no sólo por el sufrimiento que causa a las parejas y sus descendientes, sino también por los alarmantes efectos hacia el exterior de la familia derivados de la falta de armonía, respeto y tolerancia de sus miembros.

Las cifras hablan por sí solas: de 2013 a 2017 se contabilizaron 68 mil 300 agresiones domésticas tan sólo en el estado de Nuevo León, un incremento de 33 por ciento en los dos últimos años.

A medida que aumentan de intensidad y frecuencia los enconos, conflictos y agresiones familiares (físicas, verbales y psicológicas), podemos apreciar que la paz social y el bienestar comunitario se ven amenazados y pueden llegar a salirse de control, propiciando suicidios, secuestros, extorsiones y asesinatos.

Superar este grave problema social implica al menos dos tareas: 1) entender y prevenir las principales causas y 2) promover desde el seno familiar comportamientos saludables en cada uno de los procesos de interacción.

 

Entender las causas

 

Examinar la violencia actual supone primordialmente enfocar la realidad social como un problema multifactorial y entre los principales factores están falta de educación, escasez de valores humanos, competencia social, desinformación, estrés laboral, redes sociales, individualismo, negatividad, ideologías, economía familiar, etc. Toda una constelación de causas que conspiran contra la familia contemporánea.

La violencia es producto principalmente del miedo a perder poder. Las crisis recurrentes generan malestar y el malestar produce enojo, por lo tanto el individuo reacciona evadiendo o agrediendo.

Por ello, actuemos con respeto, responsabilidad y tolerancia al interactuar en familia, necesitamos dominar el orgullo, la prepotencia, el autoritarismo. No es fácil en una sociedad consumista, hedonista e individualista, pero es lo correcto.

Cada intento por atenuar los efectos dañinos en los desencuentros, estaremos abonando y construyendo una comunidad de amor y no de egoísmo además de colaborar en la creación de una sociedad menos violenta y segura.

La familia es el entorno ideal para fortalecer los valores humanos y potenciar la mejor versión de nosotros mismos.

 

Tipos de violencia

 

Existe la violencia física, que puede ir desde un apretón de brazo o mano, empujón, hasta golpes severos, violación o un homicidio.

La violencia verbal, que se caracteriza por la agresión con palabras y que puede ir desde gritos, insinuaciones y burlas, hasta insultos, amenazas, y calumnias.

Y la violencia emocional o psicológica, que consta de agresiones mediante la negación de derechos, el desprecio, la sumisión, la indiferencia. El chantaje y la intimidación, entre otras formas.

 

Promover hábitos saludables

 

Si bien es cierto que la convivencia humana es siempre un desafío diario, nunca estorba el cultivo de virtudes humanas y el sentido común, que por lo regular es el menos común de los sentidos.

El respeto, la paciencia, la prudencia, la colaboración, la comunicación y la perseverancia son indispensables en la diaria convivencia familiar. Toda agresión parte del mal manejo de las crisis, al interactuar con otros. Y puede originarse al no obtener un beneficio esperado, una mala apreciación de mi cónyuge, o hijos, hermanos, padres, hasta la pérdida de empleo o una enfermedad. Y si no se analizan los efectos secundarios –y se mantiene la calma–, el más mínimo incidente puede detonar una batalla familiar en la que nadie quiere ceder. El reto está en la dificultad para aprender a manejar las crisis para que no se conviertan en agresiones.

 

Crisis → Malestar → Enojo → Agresión

 

Enumero algunos comportamientos tóxicos comunes y el tipo de violencia que los distingue:

 

  1. Hablar mal de los demás (violencia verbal)
  1. Criticar con ánimo de ofender y no de corregir o mejorar (violencia verbal)
  1. Competir para sentirse superior a otros (violencia verbal y/o emocional)
  1. Abusar de la inocencia o la buena voluntad de los demás (violencia física)
  1. Crear intrigas o envidias (violencia verbal y emocional)
  1. Acusar sin fundamento (violencia verbal)
  1. Imponer tu voluntad a costa de dañar a alguien (violencia física y psicológica)
  1. Difundir defectos ajenos para llamar la atención o para disimular los propios (violencia verbal)
  1. Ignorar o subestimar consejos para evitar la violencia física (verbal o psicológica)
  1. Actuar de forma irresponsable (violencia física o verbal y o psicológica)

 

La familia es el entorno ideal para fortalecer los valores humanos y potenciar la mejor versión de nosotros mismos

 

 

“Nunca se siente más seguro un niño que cuando sus padres se respetan”

 

Jan Blaustone

Escritor

 

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