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La vida íntima en un matrimonio va mucho más allá del mero acto sexual. La intimidad abarca desde la esencia de cada cónyuge, hasta lo que forman cuando se vuelven uno mismo.

Y para poder ser una sola “persona” en todos los sentidos, la pareja debe ser transparente y complementarse para completarse.

Javier Peraza, quien es consultor y coach matrimonial, dice en entrevista con Núcleo Familiar que la comunicación y la confianza influyen en todo sentido en la vida sexual de la pareja. “El mismo acto íntimo es comunicación: dos personas que se comunican de manera especial”.

Peraza también señala que “la vida sexual de una pareja no se reduce a las relaciones íntimas; también se compone, principalmente, de toda la riqueza de la vida afectiva”.

Y subraya que tener una vida sexual plena es sinónimo de que los cónyuges platican. Platican y se escuchan de cómo les va en el día, de qué planes tienen, de los hijos, de cómo se sienten uno respecto al otro. “Platican y se escuchan de los problemas y las soluciones, de su proyecto familiar, de sus descansos y diversiones… platican y se escuchan de cómo está su amor”.

La vida sexual plena no solamente es placer entre dos seres humanos, también es hacer común las cosas íntimas e individuales, comenta Peraza. Y dice que esto “es comunicación”.

“Tener confianza es creer en lo que el cónyuge dice, porque él/ella lo dice. Da confianza a cada cónyuge la congruencia de vida de otro: lo que dice, lo que piensa, lo que siente y lo que actúa, es lo mismo”, agrega.

Construir la intimidad es cosa de dos, de pareja, y es una expresión pura en la que se fusionan dos personas de manera única. El experto en el tema de matrimonio y familia explica que “la intimidad, que se reserva para el cónyuge, es una de las notas características del amor conyugal. La intimidad consiste en compartir la individualidad: sentimientos, ideas, proyectos, aspiraciones… temores, alegrías y también sus cuerpos”.

Así que la intimidad y compartirla con el cónyuge “es poner lo que son de sendos cónyuges en común. Lo íntimo de uno (mío/tuyo) ahora se hace íntimo a los dos (nosotros). De ahí la delicadeza de cuidarlo, custodiarlo (ya no es mío para mí, es mío para nosotros)”.

“Compartir la intimidad se reserva a los esposos, porque este tipo de relación es la que garantiza un pacto de exclusividad. Cuando hay infidelidad se rompen las garantías, se traiciona la confianza y se pierde lo íntimo”.

Y expresa que la intimidad se construye con apertura, despacio, con delicadeza, con respeto, sin prejuicios ni juicios.

No hay un manual para la vida matrimonial y menos para la vida sexual dentro de la misma, la pareja está aprendiendo constantemente y juntos construyen una intimidad que incluye la unión sexual. Javier indica que la vida matrimonial e íntima se construye “haciendo el amor 24 horas al día (bueno, al menos cuando se esté despierto). Hacer el amor es construir el amor de una manera creativa con muchos actos de amor. Amar es un acto inteligente. Es un acto volitivo: quiero quererte. Y se demuestra con afectivos, actos de servicio, de admiración, de respeto…”.

Y es que la intimidad sexual no se debe reducir al acto genital, ya que “éste finalmente se da como culmen del trabajo constructivo del amor”, comenta.

Además, si los esposos durante el día construyen su amor a través de actos de servicio, de admiración, de coqueteo, de palabras bonitas, de llamadas inesperadas, de galanteo, de abrazos, de recaditos tiernos, piropos, besos… y, finalmente, concluye en el acto íntimo de sus cuerpos, la experiencia será muy superior, cuenta Javier,  “será plena, es decir, llenará todas esferas de la persona: psicoemocional, espiritual y física. No se reducirá a un orgasmo, tendrá la plenitud que deja el éxtasis”.

Es muy común llegar a la rutina y a veces a la monotonía cuando se trata de la vida sexual de una pareja que ya tiene años de matrimonio, sin embargo las relaciones conyugales tienen que tener creatividad y se tienen que cultivar. Peraza comenta que se debe “cultivar el arte de amar, como se cultiva el arte culinario. Te puedes acostumbrar a comer galletitas saladas con atún, más nunca será mejor que comer una comida completa de cinco tiempos, con un buen vino de maridaje… desde el aperitivo hasta el postre hay toda una variedad de alimentos, presentación de los mismos y cadencia de los tiempos, lo que es todo un arte que se cultiva con buen gusto”.

Como dice Javier Peraza, “hay personas que en el amor se conforman con comer una galletita con atún en cinco minutos”.

¿Cómo blindar el matrimonio para tener una relación sexual saludable? Muy sencillo, Peraza dice que llevando esta relación sexual “con quien se debe, cuando se debe y por donde se debe. Sin tabúes, pero con respeto a la naturaleza. Cada parte del cuerpo tiene una función muy particular que habrá de ser respetada”.

Esto debido a que “una vida afectiva sana, rica y plena blinda contra cualquier amenaza de infidelidad. Las personas que están bien alimentadas en casa, no necesitan detenerse a comer alimento para animales en cualquier abrevadero”, finaliza Javier.

 

“Una vida sexual plena es hacer común las cosas íntimas individuales. Esto es comunicación”

 

Javier Peraza

 

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