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Una relación es una etapa en la vida de dos personas que les permite conocerse y conectar en un nivel íntimo que va más allá de la atracción física. 

Cada noviazgo es distinto y a cada pareja la unen diferentes cosas. Sin embargo, hay ciertos elementos que consciente o inconscientemente tomamos en cuenta para compartir nuestra vida con alguien a ese nivel de intimidad. El respeto, el buen trato, la sinceridad, el sentido del humor y los gustos en común son cosas básicas para que se dé y funcione una relación. Y, ¿qué hace que busquemos esa relación? El amor, ese sentimiento de afecto que como instinto natural buscamos de alguien más. Pero seríamos ingenuos al decir que el amor es el único componente fundamental en un noviazgo. El amor une a dos personas, pero (entre otras cosas) la confianza los mantiene unidos.

Tener la certeza de que puedes confiar en alguien es tan importante que si intentamos traducir el noviazgo en una ecuación matemática, el amor y la confianza podrían ser componentes de una ecuación perfecta, pero si en algún punto le tenemos que restar la confianza a la relación lo más probable es que el resultado nos termine dando valores negativos. 

La confianza en el noviazgo es un tema delicado porque ésta surge de una forma distinta al amor. Ganarse la confianza de alguien toma tiempo, es algo que se construye entre las dos personas a medida que la confirman y reafirman todos los días. Es tan preciada, tan importante y tan valiosa, que perderla es muy fácil y recuperarla a veces es imposible.

A mucha gente se le dificulta confiar en otras personas, específicamente en una potencial pareja amorosa. Pasar por alguna experiencia previa que salió mal o una relación importante que nos decepcionó crea barreras en algunos de nosotros que nos dificultan abrirnos a los demás. Pero, ¿por qué es más difícil intentar confiar en una potencial pareja?

David DeSteno, PhD y profesor en psicología social de la Universidad Northeastern, explica que aunque en la mayoría de las relaciones adultas –amistad, negocios, equipos– existe una co-dependencia para alcanzar el éxito, sus esferas de influencia suelen ser limitadas, es decir, que las “faltas a la confianza” aunque es obvio que no las deseamos, no necesariamente hacen que nos sintamos universalmente vulnerables.

En pocas palabras: nos cuesta confiar en prospectos amorosos porque no nos gusta salir lastimados. 

Cuando confiamos, actuamos bajo una promesa o expectativa. Quizá creemos que hay distintos tipos de confianza, pero lo que realmente hay son diferentes niveles de decepción, después de todo, como menciona DeSteno “decepcionarse por un nuevo par de zapatos, a lo mucho, puede ser frustrante, mientras que confiar en una pareja requiere un grado mucho mayor de vulnerabilidad, ya que ser traicionado por alguien a quien amas puede llegar a ser muy doloroso”. 

 

¿Cómo construir confianza en mi relación?

 

La ventaja es que la confianza se puede construir y evaluar y el secreto (no tan secreto) para hacerlo con tu pareja es acordarse de que una relación es cosa de dos. Para que la relación perdure tiene que existir la reciprocidad. Los lazos se debilitan cuando sentimos que damos más de lo que recibimos y es tarea de nosotros mismos no solo aprender a confiar en nuestra pareja, sino también inspirarle confianza en nosotros. 

Expertos en psicoterapia sugieren algunos tips sobre cómo construir confianza en una relación:

Comunicación Cómo dice el dicho, “hablando se entiende la gente”. Tómate el tiempo de comunicar tus problemas y tus puntos de vista a tu pareja y procura hacerlo frente a frente. Además, cuando le dices a tu pareja lo que te gusta y lo que no te gusta, lo que te preocupa y lo que te hace sentir tranquila, es la forma más simple de conocerse y evitar malos entendidos. 

Sé empático  Los estándares de cada quien son distintos y cumplir expectativas no solo se trata de hacer algo para tacharlo de una lista. Acuérdate de que no todos piensan como tú, trata de entender de dónde viene tu pareja, checa si se satisfacen sus necesidades y trata de ponerte en su lugar, hacerlo es clave en un noviazgo, ya que eso demuestra que los entendemos y los aceptamos, además de que nos puede ayudar a evitar conflictos futuros. 

No estresarse cuando la relación se “pone a prueba” Ten en cuenta que cada relación viene acompañada de altibajos y eso es natural y muchas veces ocurren por cosas fuera de nuestro control. De nuevo, la empatía y la comunicación son claves.

El tiempo Dedícale tiempo a tu relación, pasar tiempo juntos ayuda a conocerse en todos los sentidos y a nutrirla de nuevas experiencias.

Apoyo Cuando le demuestras a tu pareja tu apoyo ante situaciones que lo ameritan, él o ella saben que pueden contar contigo para aconsejarlos, ayudarlos y respaldarlos, creando un vínculo más profundo entre ambos.

 

‘Confiar suaviza los puntos difíciles’

 

La confianza no es sólo algo que hay que tener. Si el amor es lo que nos une a otra persona, la confianza es lo que hace que esa unión perdure. Es algo que refuerza, mejora, y mantiene nuestro noviazgo, por eso es importante trabajar en ella todos los días.

Vivir en una relación en la que podemos confiar plenamente en nuestra pareja nos beneficia de distintas formas.  

El Doctor Jeffry A. Simpson, psicólogo de la Universidad de Minnesota, condujo un estudio en el que encontró que la confianza tiene la capacidad de disminuir la hostilidad dentro de una relación, ya que explica que “tenerla es como engrasar los engranajes de las relaciones románticas, es decir, que en esencia, funciona como un tipo de buffer: suaviza los puntos difíciles”.

Simpson asegura que la confianza (o la falta de) sesga no solo tus propios comportamientos, sino también la manera en que interpretas las acciones de tu pareja. “Cuando enfrentamos un evento agobiante, la confianza puede alterar nuestro comportamiento tanto al disminuir la hostilidad en el momento como al sesgar positivamente los recuerdos del pasado, de tal manera que los eventos potencialmente problemáticos no parecen ser tan preocupantes después de todo”.

Cuando existe la confianza en el noviazgo, ésta ayuda a que la relación madure ya que, de acuerdo al estudio de Simpson, las personas que inician discusiones con niveles más altos de confianza en sus parejas demostraron una mayor colaboración para resolver problemas, disposición para escuchar y tomar en serio los deseos de su pareja y motivación para tratar de encontrar una solución que sea a aceptable para ambas partes.

Si existe la confianza mutua, los problemas por los que ambos se preocupan posiblemente ni ocurran y su relación fluiría de manera natural, sin crear dudas y conflictos que la erosionen. 

También es importante recordar que siempre es útil seguir los instintos y las corazonadas, pero también es importante aprender a confiar en sí mismo, en lo que tenemos para aportar a un noviazgo y para entender que no todas las relaciones de pareja son iguales y que una mala experiencia no debe de dictar nuestro futuro. Al contrario, beneficiémonos buscando recompensas futuras en nuestros yo presentes.  

 

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