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Todas hemos escuchado a nuestras mamás, abuelas y tías decirnos que el amor es como una plantita y que la tienes que regar todos los días para mantenerla viva. También nos han dicho que el amor es como un tanque de gasolina que siempre hay que tenerlo lleno y sí, así es el amor, algo que se trabaja todos los días.

Cuando nos casamos decimos nuestros votos con emoción y lágrimas en los ojos y el corazón hinchado de tanto enamoramiento e ilusión, pero luego llegas a tu realidad, a vivir con otra persona, con otra cultura, a un mundo distinto al tuyo y piensas que eres la que está bien y que él todo lo hace mal, no ordena sus cosas como a ti te gustan, “no ayuda en la casa» como tú quisieras, no hace, no da, no, no, no… y no lo hace como nosotras queremos porque nos casamos con otra persona, no con nosotras mismas (qué fácil sería de esa manera, ¿verdad?).

Pasa el tiempo y nos envolvemos en rutinas, trabajo y ahí nos llegamos a preguntar: ¿El amor se acaba?

Claro, el amor se puede acabar fácilmente, si no hacemos un esfuerzo todos los días este tanque que hemos llenado con detalles, con esfuerzo y con trabajo se puede acabar. Es por eso que necesitamos hacer nuestro mayor esfuerzo por hacer feliz a nuestra pareja diariamente, lo que implica que en ocasiones no vamos a estar de acuerdo y tendremos que ceder, sobre todo cuando aparecen los conflictos y la toma de decisiones.

Vivimos en una época donde los problemas matrimoniales han cambiado mucho, la mujer trabaja más, a veces ella es la que mantiene el hogar, el tema de administración económica, quién paga qué, preguntas y cuestionamientos como ¿compramos departamento o casa? La llegada de un bebé, la planeación de la familia, tener mascota, gastar en un viaje soñado o invertir en el crédito de un carro… nos topamos de todo en esta aventura llamada matrimonio, pero hay que recordar la razón por la que decidimos estar unidos para toda la vida, juntos, y mantener presente que nuestro amor está por encima de todo… de todos los problemas, de todos los bienes materiales y de todas las discusiones que naturalmente se presentarán en el camino.

 

El amor todo lo puede, sí, pero necesitamos mantener siempre vivo ese amor.

 

¿Cómo mantengo mi tanque del amor lleno?

 

 

  • ¡DIGAN LAS COSAS!

 

Es imprescindible aprender a comunicar bien lo que pensamos y sentimos de una manera que no se vea agresiva, más bien educada y siempre en busca de llegar a soluciones. Nuestra pareja no es adivina y no sabe lo que estamos pensando, por más que llevemos mil años juntos.

 

  1. TODOS GANAN

Debemos recordar que el matrimonio no es una competencia, cuando sólo uno de los dos gana, los dos pierden. Por lo que siempre deben de buscar los dos estar contentos y llegar a soluciones en conjunto. 

    

  1. DANDO Y DANDO

Entre más cedamos, nuestra pareja nos responderá con lo mismo, no podemos ganar todas las batallas, es mejor ceder, escuchar y entender. Serás más feliz.

 

  1. PRIMERO ES LO PRIMERO

Nuestra pareja es la prioridad número uno, ante todo: hijos, suegros, amigos, trabajo, etc. Al final todos se van, sólo quedan tú y tu pareja, así que busca estar siempre con un buen compañero de vida. 

 

  1. FACTOR ¡WOW!

Siempre admirar a tu pareja, por la persona que es, siempre echarle porras (así las cosas no vayan tan bien), nuestro apoyo es uno de los más grandes detalles que podemos tener y siempre trabajar por hacer del otro, la mejor persona y versión de sí mismo.

 

  1. DETALLES

Todos y todas los piden y es lo más fácil de hacer. No tiene que ser el gran regalo, pero un mensaje al día, una foto, un café, una acción de servicio, un favor, lo que sea, pero buscar dar uno al día. Mi mamá siempre me dice: “El amor se construye con detalles”.

 

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