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Empecemos con esta sencilla pregunta: ¿Sabemos realmente lo que es la entrega?

Haciendo una breve investigación sobre esto me parece que uno de los mejores significados que encontré es “dedicarse por entero al otro”. Y más claro no lo podemos tener porque es, simplemente, darnos a los demás.

Aunque este tema sea algo trillado, es importante hacer una pausa y analizar qué tanto tiempo de CALIDAD le dedicamos a nuestros seres queridos, a nuestros amigos, a los compañeros de trabajo, a nuestra pareja, incluso a las personas que quizá no conocemos bien, pero que se encuentran atravesando una situación difícil o vulnerable. 

Y menciono el tiempo de calidad debido a que es fácil “cumplir” con todos, dividirnos en mil partes para ponerle palomita a todos los compromisos. Pero realmente, estando en la primera visita, ya estamos pensando en la siguiente, calculando el tiempo “ideal” para repartirlo en cada una y que verdaderamente nos alcance el día para todos los compromisos y asuntos que deseamos atender, lo que impide que disfrutemos del momento de las personas PRESENTES.

Lo que al final obtenemos por esto es una lucha interna contra el tiempo para no fallarle a nadie pero, ¡Oh sorpresa!, al que le fallamos es a uno mismo. Nosotros nos llevamos la angustia, el estrés, las prisas, la espera en el tráfico, la presión social de “si no voy, le quedaré mal”, etc. Es preferible aprender a decir que “No” y repartir mejor nuestro tiempo, que vivir contra el tiempo. Lo más adecuado es ser más auténticos, decir sí a lo que realmente queremos hacer, lo que nos nazca hacer, libremente y siempre con la intención de estar presentes en todo sentido con quienes tenemos a nuestro alrededor, comenzando con la familia y la pareja.

Considero que lo que sinceramente llena el alma es la satisfacción de ser útiles para los demás, de ser instrumentos y herramientas necesarias para mejorar la vida de alguien, con el único objetivo de DISFRUTAR y AMAR mutuamente. Entregar y recibir, logrando un círculo virtuoso de armonía y energía positiva.

Si todos supiéramos y experimentáramos lo que es una verdadera ENTREGA, este mundo sería mucho más empático, habría menos personas en soledad, menos egoísmo, menos envidia, más unión, más alegría.

Darnos a los demás implica dejar a un lado el YO egocéntrico, soberbio y vanidoso, dejar de preocuparnos tanto por las “selfies” y los “likes”, y compartir más de nosotros con alguien que lo necesite. Sin embargo, para entregarnos debemos de estar COMPLETOS y gozar de un bienestar espiritual, físico y mental, es por eso que no podemos descuidarnos y dejarnos en segundo plano, quitando atención a nuestra salud y a nuestra paz interior, al amor propio. Recuerda que sólo podemos compartir lo que tenemos, lo que somos. 

Todos y cada uno de nosotros somos seres especiales, cada quien con diferentes habilidades, talentos y virtudes, es ahí donde aparece la magia de complementarse los unos con los otros, a crear una conexión de esencias.

Nunca sabemos cuándo una palabra positiva o de aliento pueda cambiar el día de alguien, una sonrisa, un consejo, una canción… es atrevernos a compartir lo que nos hace sentir bien, nuestra pasión, lo que nos hace felices.

Está comprobado que entre más das, más recibes, y si esa gratificación que se recibe, se comparte, se logra un mejor entorno y una sociedad más unida y conectada.

Te invito a experimentar una entrega incondicional, sin esperar nada a cambio, porque sin esperar se recibe más de lo que se puede imaginar, se llena el alma, se desborda la alegría, la paz se hace presente. Si todo esto se refleja en nuestro ser, se logra que la otra persona perciba esa irradiación de optimismo, de un corazón noble, que a su vez, causa un efecto de contagio positivo.

Y como dicen por ahí, “a fin de cuentas, lo único que le vas a dejar a los demás, es cómo los hiciste sentir”, he ahí que son una gran responsabilidad los efectos de nuestro actuar con los que nos rodean.

Al valorar lo afortunados que somos en muchos aspectos que la vida nos ha entregado y compartiendo esos regalos, se multiplica la felicidad.

Hoy actuemos de manera en que permitamos que la satisfacción sea una constante en nuestra vida a través de nuestras acciones de entrega auténtica hacia los demás. Que no sea un entrega a medias, sino una entrega TOTAL.

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